Sin embargo, los desacuerdos sobre los días, horarios o condiciones de las visitas pueden generar conflictos familiares. En estos casos, la mediación se convierte en una alternativa legal, rápida y efectiva para llegar a un acuerdo justo y equilibrado.
La mediación es un proceso voluntario y confidencial en el que un mediador imparcial ayuda a las partes a comunicarse y construir acuerdos beneficiosos para todos, especialmente para los hijos.
En el contexto del régimen de visitas, la mediación familiar permite acordar aspectos como:
Días y horarios específicos de visitas.
Puntos de encuentro y entrega de los menores.
Visitas en vacaciones, feriados o fechas especiales.
Normas de convivencia y responsabilidades compartidas.
Todos los acuerdos alcanzados en mediación se registran en un acta de mediación con validez legal.
Los acuerdos se logran en menor tiempo y con menos costos
Permite dialogar sin confrontaciones.
Las partes construyen soluciones adaptadas a su realidad familiar.
Favorece el contacto continuo y sano entre los hijos y ambos padres.